
Ahora observen en este detalle ampliado la inscripción del tren y la que está sobre el paredón:


Ahora observen en este detalle ampliado la inscripción del tren y la que está sobre el paredón:




Fue gracias a Atilio que Pedro vino por primera vez a Ferrowhite el 16 de octubre de 2006. Se habían encontrado el sabado 7 de octubre en el Muelle, una tarde que Pedro caminaba por ahí un tanto melancólico y hasta aburrido de hacer más o menos siempre lo mismo desde su jubilación en los Talleres Maldonado, y Atilio lo invitó al museo. El 12 Atiio, Monacci y otro muchacho fueron a micasa y se llevaron un monton de cosas. Despues me mandaron una carta que el lunes 16 de octubre al medio´día me esperaban.
Ese día conversaron, los dos, largamente, de todo un poco, sobre la desaparición de los cuises, los bichos canasto y las mariposas en White, la lluvia de bichos cascarudos que cayó esa noche de kermese en el Club Comercial que estaba Alberto Marino, las colonias ferroviarias que ocupaban el predio donde ahora está el museo, las lavanderas, el balneario que estaba en la alcantarilla; y sobre “la novia del mar”, una mujer que durante cuarenta años venía todos los días, hiciera calor o frío, a la playa al lado del castillo y desde allí miraba el mar, - dicen algunos - esperando o llorando a un novio que la había dejado:
Ana: - Ella ¿hablaba con vos?
Atilio - Sí, porque ella estaba enamorada y yo le decía que él le mandaba saludos para ella.
Ana: - ¿Cómo se llamaba?
Pedro: - Celestina, Celestina Gómez. Se debe haber muerto.
Atilio: - Yo le decía que sabía dónde estaba. Y cuando se enojaba, te puteaba...
Pedro: - Se debe haber muerto,
Atilio: - Celestina habrá muerto hace dos años, hace tres años estaba viva.
Pedro: - Ya era vieja para esa época, imaginate
Atilio: - No, no era vieja... era vieja por la vida que llevaba... me acuerdo cuando venía abajo, ahí, y se lavaba toda.
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Sacábamos los músculos, los dientes de perro, nos juntábamos seis o siete, los de comisión de pileta, ibamos con rasqueta, con cepillo, traje de baño, venía el camión atmosférico, era otra época, pasábamos juntos, tomabamos mate, comíamos asado, factura, ahora es todo profesional, si no le pagan no va nadie, la rasqueta la hacíamos nosotros mismos, comisión de pileta, Atilio era el jefe, el padre era el que ponía la bomba en funcionamiento para llenar la pileta, con tres mareas se llenaba la pileta.
Atilio quería que el mundo sea perfecto, pero a veces no se puede luchar contra la corriente. Sabes cómo lo sentí yo, tanto trabajar juntos en la pileta, en Comercial.
Pero la vida es así, Ana.


La Jilguero y la Pueyrredon, tomada de Todo Trenes, agosto de 2007
Simotacci, Gutierrez y Souza en el galpón, en 1992
El lunes Pedro trajo esta foto que le pasó su amigo Hector Simontacci, mecánico también él en galpon de locomotoras. Esto fue lo que nos contó:
En la foto están Hector Simontacci, mecánico, a él le decían 'el mono', después estuvo en control centralizado, fue socio mio en la General Motors;Rodolfo Gutierrez, capataz eléctrico de diesel, 'el pinche', estuvo también en las periódicas de la Baldwin Lima Hamilton, con nosotros, fallecido; y Juan José Souza, alias 'papa negra', movedor y cambista.
Este galpón grande lo hicieron en 1902, (aunque ya el taller ya había empezado a funcionar en 1885), tenía humeros antes, pero después los sacaron en 1985, y pusieron esas chapas que se ven arriba; tres vías, con sus respectivas zanjas, para meterse abajo; había que poner la portátil, de 24 voltios. De día se veía, pero en el tiempo de la maquina de vapor usaban lámpara de carburo, el ajustador, el calderero: era una lámpara redonda, se le echaba agua, la piedra de carburo, uno le prendía el fósforo y daba luz; y cuando vinieron las portátiles, pusieron enchufes por todo lados pusieron 10, 12 metros de enchufes.
¿Viste que no hay nada?, la foto la sacaron justo cuando recién lo vaciaron el galpón, ahora no te dejan entrar ni a cañonazos, hay seguridad privada, han alambrado, han cerrado todo.
Foto: Tren Rodante, marzo-abril 1992, revista que nos pasó Aniceto Arribas, uno de los artífices de la Langosta
Pedro mira esta foto y me dice: Sabés qué decía ahí donde dice LANGOSTA cuando recién las trajeron?Entonces le digo: Ahora tengo yo una foto para mostrarte, que te va dar pena. Me la prestaron hace unos días en la Unión Ferroviaria.
Un muy detallado comentario sobre estas locomotoras acá
El martes pasado Pedro trajo al museo la caja de herramientas que por más de cuarenta años tuvo en el galpón de White
Los sesenta y dos años de Pedro en la Argentina, los festejamos en Ferrowhite con torta de peras y pasta frola, sevenup, mate y cerveza. Habló del viaje, de los gitanos y de Galván, de los espantaloros, del barrio San Martín que antes se llamaba Barrio del Mondongo, y de un hombre que se murio el otro día (dijo el apellido) que debía ser el hijo de un taxista que en el año 54 terminó atropellado por un tren cuando llevaba a un alemán y a una alternadora de White (dijo el nombre de la mujer, también) a Los Pinos, donde había una casa "non sancta"; de los farmacéuticos de Bahía, de Marcelino Otharán y de ese ferroviario que en el 61 cuando era la huelga grande consiguio una changa justo en una casa que explotó por una pérdida de gas el mismo día que empezaba a trabajar ...
Esta es la foto que está en el margen superior de la partida de nacimiento de Pedro, asentada en el Registro Civil de Gallegos del Río, provincia de Zamora, en el mes de octubre de 1944, cuando él tenía ya cinco años, y su familia estaba ya en plenos preparativos para venir hacia la Argentina.
Tres meses duró el viaje. Llegaron a Buenos Aires el 16 mayo de 1945.
(Pide disculpas, Pedro, cada vez que dice la fecha, por no saber a qué hora entraron al puerto)