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11 de agosto de 2009

Inventario


Hoy voy a hacer el inventario de todos los objetos que tengo ahí, voy a anotar en un papel, las voy a contar: ventiladores, cubiertas, asientos, adoquines, sillones de pullman, quiero saber las cosas que hay.


El día que coso, que no esté voy a poner un cartel ahí, que diga "Que te recontra".


Y otra noche que tenga tiempo voy a hacer una lista de todos los libros que tengo y voy a anotar, tal libro destinado a tal, este otro a tal.



31 de julio de 2009

¿Y en qué anda Pedro Caballero?

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Hoy a la mañana estuve con Pedro Caballero en su casa, porque hace unos cuantos días que no venía al museo.
Cuarentena por la gripe A, me dijo, el martes voy.
Después me contó sobre el estado de salud de sus gatos, me mostró las últimas novedades de su patio, y me dio tres libros para la biblioteca del museo:
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Después me preguntó :

¿y? ¿entró alguno más en estos días en la página de internet?
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26 de junio de 2008

Rincón

Pedro cuenta cómo acomodó algunas cosas en el patio de su casa:

Allá atrás me hice una covacha, puse para que no me agarre el viento, cielotes, tengo un sillón, tomo mate, hago palabras cruzadas, leo revistas. Yo miro para la calle, a mi no me ven. A veces me pongo a pensar, cosas de Galván, de la infancia, o a veces viene alguien y nos ponemos a conversar historias de White de antes; por ahí cuando hace sol te quedás un rato dormido, capaz que estoy media hora; abajo, puse un pedazo de colchón de gomaespuma, para pisar suavemente, esta al pelo ahí atrás, y esta no está cerrada por arriba...

6 de junio de 2008

Pedro y los libros de su biblioteca

Durante varios meses Pedro coleccionó los fascículos de la enciclopedia escolar a todo color que salía con el diario. Los mandó a encuadernar y como se enteró que venía al museo Marisa Cesa, una maestra a la que él aprecia muchísimo, con un grupo de chicos de 7º, trajo los dos volúmenes para regalárselos.

Analía Bernardi y Pedro Caballero
Antes de que ella llegue, Pedro hizo su dedicatoria:

A la Sª Marisa
le entrego estos dos libros míos para la Escuela Primaria UNS.
Mis más afectuosos saludos para Ud y sus alumnos. Pedro Caballero
Y después de haberlos acompañado por el museo, cuando ya se estaban por ir, Pedro les acercó los libros:

20 de mayo de 2008


Pedro dice que la colonia en la que vive está en un "rancherío" (y él también lo dice así, entre comillas) llamado las 14 provincias, como el famoso conventillo que está en la calle Catamarca, n el barrio Noroeste.

Había otras, las colonias San Carlos, popularmente conocidas como "las caballerizas", frente a la estacion , una casa grande.
Pero estas son 18, las colonias, no sé por qué le pusieron las 14, las 14 provincias, eran colonias de solteros, para personal de conducción.

3 de mayo de 2008

Arcón

La casa de Pedro es de madera. Es una de las "colonias" que hace ya más de cien años la empresa Ferrocarril del Sud construyó para el personal que trabajaba en el galpón de locomotoras de White.

Se la asignaron en 1964 y desde entonces vive ahí con sus gatos, sus revistas, sus libros, sus fotos y papeles. Solo la dejó durante dos años, cuando fue a vivir con su madre al barrio Vialidad; y de todas maneras no mudó sus cajas ni sus herramientas: durante ese tiempo, a la tarde, según me cuenta, volvía a su "colonia", y se sentaba en el patio, y tomaba mate.


Y dice que no se mudaría de ese lugar por ningún motivo.

Márgenes

Los mapas de Bahía Blanca ubican a White en el rincón inferior derecho.

Los mapas de White ubican las viejas colonias ferroviarias que están junto al galpón de locomotoras en el rincón superior derecho.

Si venís en colectivo desde Bahía, la 504 por ejemplo, la casa de Pedro está prácticamente al final del recorrido (antes no era así).

Una impresión así da este sitio desde Google Earth: mirado desde una cierta altura, White parece perdido en medio del barro y los islotes de la ría, y la casa de Pedro parece estar en el borde mismo de la zonas pobladas.

Durante sus años como ferroviario, Pedro no fue jefe, ni capataz, ni en White, ni en Bahía Blanca Sud ni en Maldonado; no fue más que secretario o vocal en las comisiones del Club Comercial; y nunca ocupó ningún cargo público.

El archivo de Pedro es un archivo ex-céntrico.

Ese es ahora su poder: desde ese margen remoto, Pedro tiene ahora la autoridad del exegéta, el que te guía por las calles de White y de Bahía, las de antes y las de ahora, por las revistas y por los anuarios, el que te explica detalladamente un mecanismo, y el que comenta con gran recelo las posibles consecuencias del buque gasificador que está por llegar al puerto.

Localización


Pedro vivió toda su vida y sigue viviendo en White. Dos o tres días a la semana cruza a pie o en bicicleta el puente La Niña y viene a Ferrowhite; cuando la tarde está linda va a caminar al muelle, o a regar las plantas que llevó al Museo del Puerto; los fines de semana toma la 504 y viene a Bahía al Parque de Mayo o al Paseo de las Esculturas y después almuerza en el Café número uno. Si no, se queda en el patio de su casa, releyendo sus revistas, libros, cuadernos de notas, cuidando a sus gatos o haciendo palabras cruzadas.
La forma de su archivo es también la de las calles que recorre todos los días, adoquinadas, de tierra o asfaltadas; de material, chapa, o madera como las paredes de su casa; los vecinos con los que recuerda y conversa sobre lo que pasa en white son los que viven en la vereda de enfrente; nosotros estamos sentados ahí, junto al puente, al lado de la usina, a metros del galpón donde él trabajó durante más de treinta años.

30 de marzo de 2008

Redecorado (acerca de la dinámica del archivo)

Cuando fui por primera vez a la casa de Pedro, hace ya un año y medio, me llamaron la atención las paredes de su casa.

En estos últimos días se dedicó a hacer una serie de modificaciones:

Saqué todas las cosas viejas que tenía, recortes de diario, agarré, saqué fotocopias de la revistas "Todo trenes", "Tren rodante", locomotoras a vapor, las Caprotis, fotografías del galpón de White, locomotoras 7093, 7082, fotos de accidentes, la 9074, que tuvo un accidente en el empalme Lobos, la 9081 cuando chocó con un tren metropolitano; y locomotoras históricas, la 3912 Gral. Pueyrredón sacada en Tandil, la 3908 Laprida. Saqué fotocopias, las fui pegando en la pieza, de los dos lados, quedó hecho un chiche. Compré esa goma, un frasquito blanco, para no poner chinches, las pegué directamente entre las paredes, entre las fotos mías de fiestas, del club.

Debajo, la foto del museo que estoy todo despatarrado, la tengo ahí como un recuerdo; hice otro cuadro, estás vos con la piba, está Pablo Benedicti con Luciano, amigos míos, una fotografía de una despedida y unas fotografías mías chiquitas.







Cambié porque ya estaba todo viejo, aparte me gusta mirar las locomotoras, ayer coloqué todas locomotoras clase 12 D que tiene nombres de pájaros, la Gaviota 3968, la Charrúa 3954, la Tordo, 3952 y la Jilguero 3951. Aparte puse también locomotoras diesel que ya no existen más, 9054, 9055 y 9057 que ya están destruidas, actualmente están en coronel Maldonado; guardo las fotos como recuerdo, me gusta mirarlas, como yo trabajé con esas locomotoras…

6 de agosto de 2007

ASALTO

El sábado 4 de agosto, a las 20,45 Pedro Caballero fue asaltado en la puerta de su casa: los ladrones enmascarados le pegaron un puñetazo en el pómulo, lo amenazaron con un cuchillo en su cuello, le robaron el dinero que en ese momento tenía en su casa, y escaparon corriendo, mientras él, desesperado, les gritaba: ¡chicos, por lo menos devuélvanme los documentos!

Estuvo todo el domingo en cama, para reponerse del golpe, del susto y la bronca.

Hoy lunes vino a visitarnos a Ferrowhite, después de haber pasado por el Museo del Puerto:

- Por lo menos, ahí me levantaron el ánimo, mirá lo que me mandaron los chicos del Jardín:


- ¿Y por qué te mandaron esto los chicos del Jardín? (el de las escuelas medias de la UNS)

El 22 de junio a las 14 estaba sentado en el Museo del Puerto y se acercan dos maestras con un grupo de un jardín de infantes y empezamos a conversar de White; y yo les contaba la historia y les explicaba que antes la marea llegaba hasta ahí, y que había gente que se ocupaba de cambiar las casas de lugar, con rodillos; les contaba mi historia a ellos, las fogatas de San Pedro y San Pablo;una hora, después les obsequié unos libros, les mandé libros infantiles, de cuentos, “La hora del espanto”, láminas escolares, “Los grandes inventos”, un libro de enigmas, otro sobre la naturaleza, “Vida sana”, y un diccionario Larousse, si yo para qué lo quiero.

La hoja la voy a poner en la pieza mía, o en una caja donde voy guardando las cosas de los museos.

20 de febrero de 2007

Archivo Caballero



En la casa de Pedro, como en su memoria, hay horror por el vacío. Banderines, fotos y recortes de diario cubren las paredes de madera de su casa: pegados con trozos de cinta blanca están “Casa Drysdale”, “los elevadores de chapa”, “el Viejo Ingeniero White”, “la Estación modelo”, “el tren en Pringles”, “estación White”, “Tren a Patagones”, “un jirón de historia ferroviaria”, “Puerto Galván”, “Elevadores de Galván”, “Bahía industrial”, “la Estación Noroeste”, una tarjeta de la Unión Ferroviaria, muchas, muchas fotos de locomotoras, de las de vapor de antes, y las diesel de ahora, un calco de Asturias, un calco de la AFA, una banderita argentina, Al mirar todo esto, Pedro, recorre, revive, reinventa la historia de White, de Bahía, del ferrocarril; y revive y reinventa su propia historia también: ahí están sus fotos de juventud sacadas en el Club Comercial cuando estaba en la comisión de fiestas, reuniones con compañeros ferroviarios, abrazado a algún personaje notable del fútbol y el recorte con la foto que salió en el diario el año pasado cuando ganó una línea de Cartón Lleno. En el centro hay un espejo donde podemos imaginar, se mira así mismo, de vez en cuando (hay fundadas razones para suponer que es el único de la casa).

Seguramente, cuando se para delante de su espejo, no es solamente su cara la que aparece en medio de ese marco rosa, sino también el hombre de voz profunda que anuncia los bailes en el club, y el que se sabe de memoria todos los números y los nombres de las locomotoras de vapor, y el destino de las diesel eléctricas, y el que se conoce como la palma de su mano todas las calles de White y de Bahía y el que se acuerda qué estaba haciendo a la hora exacta en que chocó ese tren todo retorcido que se ve por ahí.

Toda la pared es un espejo.

17 de febrero de 2007

Archivo Caballero

Ayer Pedro contó que un 14 de febrero pero de hace 49 años, a las cuatro menos diez de la mañana, el cambista Zanfardini sufrió la amputación de una mano, cuando su socio puso en marcha la locomotora. Hoy 16 de febrero, hace 29 años, un tornado voló el club Estrella. ¿Quién se acuerda de estas cosas? Después, estuvimos mirando fotos de locomotoras. Cuando llegamos a la foto de una locomotora Diesel destruidas (la foto y la locomotora) exclamó: ¡la 7028! Nunca la había visto!. Después de contarme cómo es que quedó en ese estado en 1959, me dijo: Ahora cuando vuelvo a mi casa voy a anotar esto en mi cuaderno: que hoy, 16 de febrero, vine al museo y vi la foto de la 7028.