26 de abril de 2007

Calvicie


Había uno en el galpón, el 104, que era pelado, venía a la mañana, metía la cabeza adentro del cajón, para que no lo vean; el tema era cuando tenía que ver al jefe, se tenía que sacar el sombrero, y ahí venían las cargadas de los compañeros.

Yo me peinaba con gomina Brancato y tenía cuatro o cinco peines Pantera.
Ahora los tengo todos archivados, los peines, en una caja.

A los 17 años se me empezó a caer el pelo. Por el 72, 73 me compré un peluquín, rubio, (porque yo, cuando era chico, era rubio), allá en Bahía, calle O’Higgins, en lo de Carlos Alberto. Un domingo salí con el peluquín, lentes negros y unos bigotes hasta acá, un traje cruzado, medio amarillo con dos tajos atrás, petiteros se le decía, y con reloj de bolsillo. Me hacía el....
Fue como una aventura, dos o tres veces lo habré usado el peluquín, después al final me acostumbré.

3 de abril de 2007

Pedro va de vez en cuando a pasarse un día a Buenos Aires; , se pone un pantalón de gimnasia, guarda en los bolsillos con cierre relámpago documentos y dinero, deja su bolso en un kiosco en la estación, le deja encargado al kiosquero que si a las seis no vuelve, vaya a la oficina de personal ahí mismo en Constitución, y sale a caminar. Una de las cosas que más le gusta es sentarse en San Valentino, frente al Obelisco: me siento ahí, miro la 9 de Julio, y pienso: aquellos están en White, y yo sentado acá, dándome la gran vida.

3 de abril

3 de abril, se murió Hortensio Jazmín Quijano, una semana de duelo, yo estaba en sexto grado; después Perón se quedo sin vicepresidente hasta el 54, que ganó el contralmirante Alberto Teseyre, el presidente del senado, que cuando cayó Perón, lo traicionó; “el loro batidor”, le decían.
Le pregunto a Pedro qué se acuerda de la guerra de Malvinas:

Había cuatro o cinco locomotoras especiales, había que tenerlas listas, venían vía Pringles, estacionaban en Bahía Blanca, cambiaban de locomotora hasta san Antonio, después los llevaban a Bariloche, o en camión cuando iban para Chubut, a Comodoro Rivadavia. Y en las chatas llevaban tanques, municiones, igual que en el 78. Algunas veces entraban a White, los hacían entrar a la playa, tres cuatro horas tenían que esperar, vos mirabas a los soldados, ahí arriba, mucho correntino, mucho chaqueño, parece que los estoy viendo todavía.

21 de marzo de 2007

Un ferroviario de Azul, Pedro Marateo, ganó en Odol Pregunta, contestaba sobre pájaros, ¡sabííía! a lo último le hicieron una pregunta trampa, "no -dijo- ese pájaro no existe", ganó un millón de pesos. Y se quedó trabajando hasta que se jubiló, vos mirá, con un millón de pesos, más de treinta años atrás.

20 de marzo

... fue una noche terrible acá en Bahía mataron al padre Pedro Drovniak, por error, buscaban a otro, en la calle Gorriti, lo sacaron y ahí no más lo acribillaron a balazos, dicen que era la triple A; a Marisa Mendivil, la encontraron en la ruta 33, era estudiante universitaria, era joven veintipico de años. A tarde mataron en Sarmiento al 800 al comisario Ramos cuando entraba a la casa con la señora... Era terrible ese año 75, ese marzo, qué epoca para vivir, los montoneros, el ERP, las tres A, acá había una cosa que le llamaban la fiambrera, un auto, los tipos los agarraban, los mataban, los tiraban por el pibe de Oro, por ahí aparecían, sabes la cantidad de cadáveres que aparecían ahí, era como una combi de ahora, iban los tipos armados, te sacaban y te tiraban por allá, no sabias quién era.

15 de marzo de 2007

Hoy a la mañana iba caminando por la calle Guillermo Torres, en White, y pasé por donde estaba el cine Jockey Club. A través de la cortina metálica, de la inexistente puerta y de los inexistentes vidrios se puede ver, pintado en una pared, un paisaje con el castillo de la usina, con sus chimeneas, los elevadores de chapa, el mar y unas enormes gaviotas en vuelo.

Entonces le pregunté a Pedro cómo era que, en el cine, había una pintura así.



Ahí funcionó la cantina Il vero tullio, donde estaba el cine, le abrieron una entrada por Belgrano, donde estaba la pantalla hicieron la cocina, pusieron madera por alrededor, lo ornamentaron todo, todo, eso que se ve ahí. Tenia un techo corredizo, y en el cine, apretaban un botón y el techo se corría, si miras para arriba están los dos rieles, era planta baja y arriba 40 butacas, cabina, entraban cuatrocientas personas, y daban todos los días cine; los martes, películas para mujeres, los miércoles, películas italianas, los jueves españolas, los viernes tres películas, el sábado, matinée, ronda a las 17, y noche. Los martes se llenaba, todas las mujeres iban al cine, a ver películas con Mirta Legrad, Laura Hidalgo, Zully Moreno, Fany Navarro.

En el 79 desapareció la cantina, la remataron, después estuvo una iglesia, pintaron todo de azul...
(La foto con la pintura no salió porque estaba muy oscuro ahí adentro, ya voy a intentar de nuevo.)

Ah! Encontré esto que me contó hace unos día Mario De Simón, quien vivió en White hasta los 13 años:

En el Jockey Club, cuando había matinee, que uno iba a la tarde, a lo mejor éramos cinco o seis, pero todos queríamos sacar la entrada en el mismo momento, entonces ¡era una cosa en la boletería!, la boletería tenía unos fierros, como una reja, vos para que no te tiren atrás los que estaban adelante, te agarrabas de la reja, pero cuando llegaba el momento que tenías que pagarle al boletero, sacabas la mano, y fum, vuelta atrás otra vez, hasta que el boletero se cansaba, salía y hacía formar la fila, era un clásico eso.

10 de marzo de 2007

Pedro conversa con Pedro Marto sobre las kermeses y los picnics que se hacían en el puente Rosario y en la quinta Morosini, y Tombesi, la gente ponía en la canasta sandwiches, chorizos, vino, y se pasaban ahí todo el día, y bailaban, si cuántos se habrán puesto de novios, así, y la vuelta del perro por el muelle, en el muelle hubo un desfile cuando se cumplieron los cien años de la muerte de San Martín, en el 50. Entonces ambos Pedros empiezan a discurrir sobre los grandes héroes de la historia argentina. Pobre Belgrano, ese sí que la pasó fea, que se murió diciendo ¡ay patria mía!, y San Martín, morirse así en el exilio, si acá con tantas luchas entre unitarios y federales no lo querían.
Así es como llegan al gran maestro:
- ¿Usted sabía que Sarmiento levantaba quiniela?
- Sí, y una vez que estuvo en Europa le vendieron dos docenas de gorriones, se los vendieron pintados de amarillo, cuando los trajo acá, con la primera lluvia, se destiñeron todos.
- Claro, por eso se habla de las plagas de Sarmiento, los gorriones, la fiebre amarilla....
- A mí siempre me daba impresión la cara de Sarmiento en los cuadernos, ¡cómo te mira! cara de enojado, parece, y tan patriota que dicen que era...
A que no sabés qué quiere decir “muchinga”.

Quiere decir “crotito”. Lo decía uno que trabajaba con nosotros en el Maldonado, Juan José Kuchovsky, jefe de mantenimiento y reparación, de aprendiz en White estuvo como guinchero, y a los 57 años sonó, se fue para arriba a verlo a San Pedro, se agarraba cada farolazo de ginebra! Eso de muchinga lo aprendió en Escalada, una vez que fue a hacer un curso, que había gente de todos lados, y andaba todo el día por el taller, muchinga de aquí, muchinga de alla....
A veces, dice Pedro, uno sueña cada pavada. ¿De dónde vendrán los sueños? Y cuenta que anoche soñó que lo iban a casar, el hermano había organizado todo, pero él se escapó, se fue a la miércoles y nadie lo podía encontrar.

- Y con quién te querían casar, Pedro, en tu sueño?
- ¿Qué se yo? con una vieja.

1 de marzo de 2007

Hoy 1 de marzo, Pedro abrió las puertas proclamando: hoy es el día del ferroviario, hoy hace cuarenta y nueve que Perón nacionalizó los ferrocarriles; y contó, que Perón fue desde la Plaza de Mayo por avenida Madero hasta Retiro, con su caballo Mancha, blanco y negro y que dio un discurso por la radio; él estaba en Galván en esa época, iba a la escuela.

Después se sentó en el escritorio y contó:
Esta mañana le pregunté a uno que estaba en el almacén:‘ a ver, ¿que pasó en White hace 50 años?’ ‘qué se yo, no me acuerdo ni que comí anoche?

¿y qué pasó en White hace cincuenta años?

Hoy, hace 50 años asesinaron en White, a la mujer y la madre de un compañero de trabajo, Vladimiro Brizzi capataz eléctrico, Brown 3355; a la tarde, hacía calor, en Comercial había torneos baby futbol; y esa tarde estaban sentadas en la vereda, y a las seis, pasó este tipo en bicicleta, sacó la sevillana y las acuchilló, la mujer murió en forma instantánea, y la otra, la madre, a los seis días. Jose Di Francesco, se llamaba, era un borrachín, que iba al pique, cuando lo agarró la policía, dijo que las acuchilló porque se le reían, le encajaron 18 años, pero... estuvo 7, 8 años y lo largaron.

Por lo que dijo, contó estas cosas en el almacén y además, estuvo mostrando la ampliación de la foto de su madre a todos sus vecinos, antes de hacer un cuadro con ella.

26 de febrero de 2007

Una locomotora se escapa del galpón y corre sola hasta el muelle de los elevadores

Fue el 4 de febrero del 67, en el galpón de máquinas, entró la 3487, la local, la dejaron estacionada ahí para salir a las 14, y se fueron todos, los movedores, los cambistas. A eso de las 13 la máquina empezó a levantar presión, y arrancó, que traque traque traque traque, salio del galpón de locomotoras, entró en la playa y agarró por la vía de los elevadores, cada vez tomando más velocidad; en elevador esa tarde no se trabajaba porque era sábado, había un barco de cada lado, y dos vagones esos de dos ejes, cerealeros, la máquina había tomado tanta velocidad, cuando llegó allá los arrancó, los golpeó, los empujó para la punta del muelle, tiró uno al agua, el otro quedó colgado, que después cayó también. Y en la punta estaban pescando cuatro hombres en una canoa y cuando vieron semejante... que se les venía encima, alcanzaron a meterse abajo del muelle y el vagón ¡bum! al agua y estuvo como más de veinte años, el vagón ese, hasta que los sacaron; la máquina quedo ahí, 3487, clase 8, local.

Esta es la anécdota estrella, y cada vez que Pedro la cuenta, explica que la locomotora se escapa porque los cilindros pierden y se llenan de agua y la máquina empieza a tomar presión sola, y que eso pasó no una sino varias veces, como con la 1564, que estaba frente a la estación a órdenes, en el año 63.

(Pero no me digan que no produce una cierta fascinación la idea de que la locomotora, como un bicho de hierro, haya podido ponerse en marcha sola y, abrasada por el calor del mediodía, haya salido corriendo, desesperada, hacia el mar).

22 de febrero de 2007


Pedro siempre habla de lo que recuerda, hasta el último detalle.

Una vez le pregunté: ¿hay algo de lo que te hayas olvidado alguna vez? De encontrarme una novia, me dijo. Y me contó que una vez, cuando trabajaba de cadete en una farmacia, se olvidó a dónde había llevado una balanza.

En otra ocasión quise saber de su familia en España, si siguió teniendo contacto, qué había pasado con su padre. Todo se vuelve impreciso de pronto: las fechas, los lugares, los motivos, los hechos. Y a ese punto ya desisto de pedirle que trate de ordenar y de que las cosas concuerden cuando menciona la guerra civil, fusilamientos, republicanos y franquistas, y fechorías:

No, no, de esas cosas no quiero acordarme.


Hoy Pedro trajo esta foto de su madre. Está sacada en el año 1950, en Puerto Galván, donde vivieron cuando llegaron de España: Esta es mi madre, tenía 35 años, mire la vestimenta que usaba.

21 de febrero de 2007

Lo que Pedro no recuerda

Las locomotoras, las que no he visto no puedo decir, porque no las he visto, no te voy a decir mentiras, las que yo no he visto por ejemplo la 39 29 no me acuerdo qué nombre es, las otras las vi, me quedan en el cerebro.

Aunque algunas veces falla.

El otro día los lentes, busca que te busca, estaban ahí no más. Y una vez llevé, en enero del año 54, una balanza de pesar pibes, (en ese tiempo las farmacias tenían balanza para pesar los bebés), la llevé a una casa a la calle Paraguay no puedo saber dónde era. Cuando ya dejé de trabajar en la farmacia, que iba siempre allá, la señora me decía: ‘Y Pedro, ¿te acordaste de la balanza?’, no, no pude saber a qué casa la había llevado, no sé, se me perdió en la nebulosa del tiempo.

20 de febrero de 2007

Archivo Caballero



En la casa de Pedro, como en su memoria, hay horror por el vacío. Banderines, fotos y recortes de diario cubren las paredes de madera de su casa: pegados con trozos de cinta blanca están “Casa Drysdale”, “los elevadores de chapa”, “el Viejo Ingeniero White”, “la Estación modelo”, “el tren en Pringles”, “estación White”, “Tren a Patagones”, “un jirón de historia ferroviaria”, “Puerto Galván”, “Elevadores de Galván”, “Bahía industrial”, “la Estación Noroeste”, una tarjeta de la Unión Ferroviaria, muchas, muchas fotos de locomotoras, de las de vapor de antes, y las diesel de ahora, un calco de Asturias, un calco de la AFA, una banderita argentina, Al mirar todo esto, Pedro, recorre, revive, reinventa la historia de White, de Bahía, del ferrocarril; y revive y reinventa su propia historia también: ahí están sus fotos de juventud sacadas en el Club Comercial cuando estaba en la comisión de fiestas, reuniones con compañeros ferroviarios, abrazado a algún personaje notable del fútbol y el recorte con la foto que salió en el diario el año pasado cuando ganó una línea de Cartón Lleno. En el centro hay un espejo donde podemos imaginar, se mira así mismo, de vez en cuando (hay fundadas razones para suponer que es el único de la casa).

Seguramente, cuando se para delante de su espejo, no es solamente su cara la que aparece en medio de ese marco rosa, sino también el hombre de voz profunda que anuncia los bailes en el club, y el que se sabe de memoria todos los números y los nombres de las locomotoras de vapor, y el destino de las diesel eléctricas, y el que se conoce como la palma de su mano todas las calles de White y de Bahía y el que se acuerda qué estaba haciendo a la hora exacta en que chocó ese tren todo retorcido que se ve por ahí.

Toda la pared es un espejo.

17 de febrero de 2007

Archivo Caballero

Ayer Pedro contó que un 14 de febrero pero de hace 49 años, a las cuatro menos diez de la mañana, el cambista Zanfardini sufrió la amputación de una mano, cuando su socio puso en marcha la locomotora. Hoy 16 de febrero, hace 29 años, un tornado voló el club Estrella. ¿Quién se acuerda de estas cosas? Después, estuvimos mirando fotos de locomotoras. Cuando llegamos a la foto de una locomotora Diesel destruidas (la foto y la locomotora) exclamó: ¡la 7028! Nunca la había visto!. Después de contarme cómo es que quedó en ese estado en 1959, me dijo: Ahora cuando vuelvo a mi casa voy a anotar esto en mi cuaderno: que hoy, 16 de febrero, vine al museo y vi la foto de la 7028.