14 de mayo de 2008

Ambientalista

El lunes 12 hubo en el museo una recepción de guardaparques y personas relacionadas con la reserva natural en la ría. Cuenta Pedro:

Ayer me descarrilé, me comí un sandwich que tenia jamón, me debe haber subido la presión, y tome champán. Estuve hablando con Gonzalez Prieto:
– A usted quería conocerlo - le dije- usted fue rector del Instituto Tecnológico en el 55.
- Sí, pero usted ¿cómo se acuerda?
- Yo trabajaba en la Farmacia Española del doctor Francisco J. Ferrandez; mi patrón era de los Comandos Civiles, en esa época, y usted también, Larriera, Roberto Sahores, Bermúdez Emparanza; usted fue rector interventor y después le entregó el poder a Fattone.

Es simpático, el viejito, ahora anda en el ambientalismo, y escribió muchas veces en los diarios.

3 de mayo de 2008

Arcón

La casa de Pedro es de madera. Es una de las "colonias" que hace ya más de cien años la empresa Ferrocarril del Sud construyó para el personal que trabajaba en el galpón de locomotoras de White.

Se la asignaron en 1964 y desde entonces vive ahí con sus gatos, sus revistas, sus libros, sus fotos y papeles. Solo la dejó durante dos años, cuando fue a vivir con su madre al barrio Vialidad; y de todas maneras no mudó sus cajas ni sus herramientas: durante ese tiempo, a la tarde, según me cuenta, volvía a su "colonia", y se sentaba en el patio, y tomaba mate.


Y dice que no se mudaría de ese lugar por ningún motivo.

Márgenes

Los mapas de Bahía Blanca ubican a White en el rincón inferior derecho.

Los mapas de White ubican las viejas colonias ferroviarias que están junto al galpón de locomotoras en el rincón superior derecho.

Si venís en colectivo desde Bahía, la 504 por ejemplo, la casa de Pedro está prácticamente al final del recorrido (antes no era así).

Una impresión así da este sitio desde Google Earth: mirado desde una cierta altura, White parece perdido en medio del barro y los islotes de la ría, y la casa de Pedro parece estar en el borde mismo de la zonas pobladas.

Durante sus años como ferroviario, Pedro no fue jefe, ni capataz, ni en White, ni en Bahía Blanca Sud ni en Maldonado; no fue más que secretario o vocal en las comisiones del Club Comercial; y nunca ocupó ningún cargo público.

El archivo de Pedro es un archivo ex-céntrico.

Ese es ahora su poder: desde ese margen remoto, Pedro tiene ahora la autoridad del exegéta, el que te guía por las calles de White y de Bahía, las de antes y las de ahora, por las revistas y por los anuarios, el que te explica detalladamente un mecanismo, y el que comenta con gran recelo las posibles consecuencias del buque gasificador que está por llegar al puerto.

Localización


Pedro vivió toda su vida y sigue viviendo en White. Dos o tres días a la semana cruza a pie o en bicicleta el puente La Niña y viene a Ferrowhite; cuando la tarde está linda va a caminar al muelle, o a regar las plantas que llevó al Museo del Puerto; los fines de semana toma la 504 y viene a Bahía al Parque de Mayo o al Paseo de las Esculturas y después almuerza en el Café número uno. Si no, se queda en el patio de su casa, releyendo sus revistas, libros, cuadernos de notas, cuidando a sus gatos o haciendo palabras cruzadas.
La forma de su archivo es también la de las calles que recorre todos los días, adoquinadas, de tierra o asfaltadas; de material, chapa, o madera como las paredes de su casa; los vecinos con los que recuerda y conversa sobre lo que pasa en white son los que viven en la vereda de enfrente; nosotros estamos sentados ahí, junto al puente, al lado de la usina, a metros del galpón donde él trabajó durante más de treinta años.

1 de mayo de 2008

Archivo

Pedro elenca en sus libretas los nombres de sus compañeros fallecidos, accidentes ferroviarios memorables, o los nombres de sus compañeros de escuela primaria. Los lee constantemente y por eso esos datos están siempre frescos. Ahora, en su cuaderno nuevo registra también, día a día, a dónde va, con quiénes se encuentra, qué hace, qué ve.




Y si hemos estado conversando, por ejemplo, sobre los lugares donde en otras épocas se hacían bailes, cuando vuelve a su casa agrega una lista completa de salones y centros de reunión. El cuaderno se va convirtiendo así en un diario no sólo de sus actividades diarias sino también en un registro de las regiones por las que va transitando su memoria: ese nuevo registro es también parte del archivo, lo que lo mantiene dinámico, vivo.

29 de abril de 2008

El otro día vino Liborio Colaneri, que estaba en el Departamento Artesano, perteneciente a Vías y Obras; ellos se encargaban de hacer el mantenimiento de las demás dependencias del ferrocarril, eran como 50 o 60, iban a arreglar las cañerías, el agua, los baños, las canaletas de los techos y también se encargaban del cerolín, unas bombas de agua que suministraban agua a todas las dependencias, dos tanques elevados.

Eran tres hermanos, estaba este, Saverio que también trabajaba en el departamento artesano, y Domingo que era herrero en el galpón de maquinas; el “comepalomas”, lo bautizaron; cazaba palomas, las agarraba con la mano, y las comía con polenta, en el galpón. Un día fueron con el ayudante a cazar palomas a un galpón donde estaba el depósito de sal, y se cayeron, se subieron arriba de los travesaños, como había sal, eso amortiguó la caída.

Al pobre Minguito le dio un ataque, falleció un sábado a la tarde, en el 77.

22 de abril de 2008

Semejanza

La pregunte hoy a Pedro por su vecino R...

Me cuenta que anda bien. Es una familia tan unida, siempre se juntaban todos a comer, y a tomar, una vez lo corrió al yerno con un cuchillo, la mujer le gritaba "Leodoro, no te pierdas!". Pero no pasó nada.

Coria el dueño del bar El colonial, en la calle Gullermo Torres 3579, ladrillo a la vista era como el famoso bar la colorada iba gente de avería, y mujeres de vida airada, las vitroleras; abajo se supone que hay enterrados varios, en ese edificio, evitábamos pasar por ahí. Por una cuestión de mujeres, R … le había hecho una trapisonada, capaz que se la sacó, se la llevó, y Coria le juró venganza. Pasaron años y un día lo encontró a este muchacho, compañero mío que era igualito a R…, llamado Salguero, se lo encontró en la estación Bahía Blanca Sud, a las cuatro de la mañana, y le empezó a recriminar, y ya le quería poner unos tiros. Al final le tuvo que decir: “perdón amigo, usted es igual a R... que me hizo una jugada sucia a mí, perdone que lo confundí”.

Igualito, vos lo veías a ese muchacho, igual a R…

14 de abril de 2008

Peso

Había uno en el galpón que los compañeros lo cargaban, era grandote así, y le decían "culo de plomo", tuvo que reformar el inodoro, instalar un inodoro especial porque las medidas no le daban, tenía uno para la señora y para el hijo, y otro para él, se comía diez huevos fritos, peludos, chorizos, pesaba ciento y pico. Ahora bajó no se cuantos kilos, se tuvo que operar las dos caderas porque se había descalcificado.

13 de abril de 2008

Los vecinos de Pedro: Doña Tilde, Reynaldo Milza y Bocha Conte

La semana pasada fuimos, con Pedro a visitar a algunos de los vecinos de enfrente. Estuvimos conversando con Doña Tilde, que tiene 90 años y con su esposo, Reynaldo Milza, que tiene 86, y que fue durante mucho tiempo, según Pedro, el mejor tornero del galpón. Sin embargo, no quisieron que les saque una foto en el frente de su casa: la vecchiaia è 'na carogna, dijo Reynaldo.
Después estuvimos en la casa de Bocha Conte, que está trabajando, desde hace varios meses, en la construcción de un barco portacontenedores a escala. Pedro y Bocha me hacen observar una cosa: los contenedores no tienen los emblemas de las empresas navieras, sino los nombres de negocios, clubes, bares y lugares de White. Los saco de esta revista, muchos de los nombres, me dijo Bocha, mostrándome una publicación de 1978. Todavía no lo ha terminado, y muchas de las cajitas-contenedor aún no tienen nombre.

Como las listas de Pedro, el registro de esta memoria minuciosa se erige en forma de contenedor sobre la cubierta de una nave, como un monumento.

Don Blas es el mercado que está en la esquina opuesta, en la misma cuadra que la casa de Bocha, enfrente a lo de Pedro.

2 de abril de 2008

La 7062

Pedro comenta con particular entusiasmo una de las imágenes que acaba de poner en la pared de su pieza:


Esta locomotora, en el año 78, la fui a buscar a Stroeder, siempre te mandaban cuando había algún desperfecto, nombraban un ajustador y un ayudante, a Stroeder, el sábado 10 de junio de 1978, con Ernesto Fernandez, más conocido como La Ramona, y estuvimos trabajando toda la tarde, había que levantar el motor de tracción, un trabajo bárbaro, terminamos el trabajo y a la noche nos escuchamos el partido de Italia que perdió con Argentina en el mundial 78, y a la madrugada nos vinimos para White.

Esta máquina después fue desguazada con el tiempo, y este sábado justo fui a Bahía y en un kiosco vi la revista esta, me vino a la memoria, entonces ahí no más la compré; la tengo como un recuerdo mío, la 7062.

Maestra

El 16 de octubre, el aniversario, siempre la recuerdo con un minuto de silencio, la tumba no pude encontrarla nunca…, pongo en el osario unos claveles y unas dalias, Victoria Cotillo de Soria, una familia tradicional de Villa Rosas.

La tuvo mi hermano y la tuve después yo en 1950, en la escuela 15, una excelente maestra; y tuvo en ese tiempo la desgracia que la ciencia no estaba tan adelantada como ahora, se había casado hacía poco, tuvo complicaciones hace cincuenta y cinco años, falleció ella y el bebé.

Era tan linda, y nos trataba tan bien, en cuarto grado, 1950, cuando fuimos al desfile del Libertador General San Martín, fuimos a visitar el frigorífico gral. San Martín, el día de la recreación que fuimos al Parque de Mayo.

Tengo recuerdo de todas las maestras, pero la que más lamenté fue esta, falleció dos años después, la sentí como si hubiera sido mi mamá. Pasan los años, cincuenta y pico de años, siempre la recuerdo.

Tengo una foto, no sé donde la tengo, la tengo que encontrar.

Historiadores

El otro día vino el farmacéutico ese, está haciendo la historia de todas las farmacias de Bahia Blanca, la vez pasada fuimos a Bahia a recorrer todas las farmacias, en el hospital militar está, es de Buenos Aires, es como un historiador, tiene una carpeta, qué tipo meticuloso, le debe gustar, le conseguí una foto de la farmacia Carabelli en Chiclana, está la fotografía en el diario, la Franco-Argentina, se ve que le gusta, a otros le gusta otra cosa, a él le gusta eso, como Arnaldo Lieja Castelli, que hizo la historia de todos los clubes, tenía una memoria el tipo, era gerente de una casa cerealista, pero una memoria, como ochenta y pico de años, escribió la historia cuando todos los clubes cumplieron cincuenta años, la historia de Comercial, la historia de Liniers, Arnaldo Lieja Castel se llamaba, murió hace tres años

30 de marzo de 2008

Guía (acerca de la dinámica del archivo)

El domingo pasado Pedro ofició de guía a través del depósito de conservación del museo con varios grupos de personas:

En el almacén, con Marcelo, yo iba guiando, explicando a la gente los diferentes artefactos, los sistemas de comunicaciones, la enfermería, todo, después, a lo último, seleccionamos cinco llaves, y explicaba como se usaban las distintas llaves, después les contaba anécdotas, los chistes que se hacían con los petardos, los apodos.

La Biblioteca de Pedro (las técnicas del archivo)

Pedro explica cómo guardó en cajas los artículos de diario, las revistas, y cómo de vez en cuando los mira:


Empecé a recortar de La Nueva Provincia, arquitectura, artículos, la Bahía Blanca que fue y la que no fue, cosas que ya no figuran; la vez pasada llevé al Museo Histórico también llevé una pila así, yo los miraba y después los archivaba de vuelta. Ahora empecé a leer la Geografía Universal Ilustrada, la segunda guerra mundial ya la miré, ahora empecé a mirar eso, son de todos los países del mundo, lo mandé a encuadernar hace como cuarenta añosa atrás, todo en cuerina, a Aldo que le interesaba le regalé la Historia de las Revoluciones, tres tomos, y acá traje la guerra civil española, el del cine lo llevé allá, si yo no lo voy a leer más, hay gente que le gusta...

Redecorado (acerca de la dinámica del archivo)

Cuando fui por primera vez a la casa de Pedro, hace ya un año y medio, me llamaron la atención las paredes de su casa.

En estos últimos días se dedicó a hacer una serie de modificaciones:

Saqué todas las cosas viejas que tenía, recortes de diario, agarré, saqué fotocopias de la revistas "Todo trenes", "Tren rodante", locomotoras a vapor, las Caprotis, fotografías del galpón de White, locomotoras 7093, 7082, fotos de accidentes, la 9074, que tuvo un accidente en el empalme Lobos, la 9081 cuando chocó con un tren metropolitano; y locomotoras históricas, la 3912 Gral. Pueyrredón sacada en Tandil, la 3908 Laprida. Saqué fotocopias, las fui pegando en la pieza, de los dos lados, quedó hecho un chiche. Compré esa goma, un frasquito blanco, para no poner chinches, las pegué directamente entre las paredes, entre las fotos mías de fiestas, del club.

Debajo, la foto del museo que estoy todo despatarrado, la tengo ahí como un recuerdo; hice otro cuadro, estás vos con la piba, está Pablo Benedicti con Luciano, amigos míos, una fotografía de una despedida y unas fotografías mías chiquitas.







Cambié porque ya estaba todo viejo, aparte me gusta mirar las locomotoras, ayer coloqué todas locomotoras clase 12 D que tiene nombres de pájaros, la Gaviota 3968, la Charrúa 3954, la Tordo, 3952 y la Jilguero 3951. Aparte puse también locomotoras diesel que ya no existen más, 9054, 9055 y 9057 que ya están destruidas, actualmente están en coronel Maldonado; guardo las fotos como recuerdo, me gusta mirarlas, como yo trabajé con esas locomotoras…

28 de marzo de 2008

Un Casamiento en 1962

Este es el casamiento de Juan Antonio Sanchez, el 10 de octubre de 1962 en la Unión Ferroviaria de Villa Mitre, que estaba en la calle Garibaldi. Eramos todos integrantes de la Comision Directiva del Club Comercial. La familia de él eran todos de Villa Mitre, y el salón de Comercial estaba ocupado.



Sanchez era secretario general del Club Comercial y trabajaba en la estación de Ingeniero Wite. La señora esposa, Delia Cunningham, una familia de Bulevar Juan B. Justo, ahora tienen ochenta y pico de años, viven en Tandil.

Carlos Podestá, presidente de Comercial, Pablo Gavari, secretario, Hector Ramirez, vocal, Cristobal De Palma, ferroviario, trabajaba con Sanchez en la Estación; Hector Galvan, de la comision de fiestas, Carlitos Rey, y después estoy yo, nada más.

Yo trabajé muchos años con él, era un hombre buenísimo, el padre era enfermero del doctor Achinelli, una familia tradiconal de White.

Caproti


Esta son las Caproti, las trajeron en 1949, el ministerio de transporte de la nación, eran inglesas, Vulcan Foundry, eran tan largas que en las mesas giratorias no entraban; a White venían algunas veces, entonces daban la vuelta en el triángulo de Spurr, los números eran 3001 a 3005, nombres de lago tenían, las vi dos veces en el galpón de maquinas, para pasajeras de Buenos Aires a Mar del Plata, pero las radiaron en el 60, son las últimas locomotoras de vapor que trajeron de Inglaterra, ya después empezaron las locomotoras diesel.

Yeye

El "Yeye" tenia una pinta, siempre bien vestido, un tipo que tenia educación, no un tipo cualquiera, tuvo la desgracia que le agarro una enfermedad. Era de la colectividad yugoslava, estábamos trabajando juntos en la comisión de Comercial y cuando corría el tren, íbamos juntos en el local para Bahía, estudiaba, se recibió en la Escuela Industrial.

El día del calderero

Pedro trajo unas fotos que le dio su vecino Roberto Ginder, calderero en White y destacado jugador de fútbol de Huracán. Aquí está Ginder festejando el día del Calderero, en 1959, en el club Libertad, en Saenz Peña y Venezuela, en Villa Rosas, junto a varios de sus compañeros del Galpón de Locomotoras:
Juan Dargan, Oscar Izaguirre, Rene Montero, Julio Rodríguez, Duilio Pierantoni (Pibo), hermano de Roberto Pieri que era actor en LU7, Antonio Alfonso, Tete Morigia, Antonio Villa, Antonio Apignanesi, Juan Gatti, Manuel Hernández, Luis Demaestre, Roberto Fernández. Veo que hay gente de otras especialidades, también, algunos lavacalderas y arqueros.

- ¿Pero no eran todos caldereros?

No, el arquero era el que hacía el trabajo con los ladrillos refractarios en el horno, sacaba los tubos, los virotillos, metía dos mangas de agua a presión. Cuando entregaban los tubos, después venía el lavacalderas y lavaba la caldera, el arquero sacaba los ladrillos que estaban gastados con una maza, los sacaba, después traían ladrillos nuevos, y hacían el trabajo; ellos tenían seis horas, era trabajo insalubre, el encargado era Izaguirre.

- ¿Cuándo se festejaba el día del calderero?

No sé, habría que preguntarle a algún calderero de los de antes.

Errores de pelicula

"La mafia" es un película, ambientada en 1932, cuando estaba la mafia en Rosario, estaban los dos Chicho chico y Chicho grande; Alfredo Alcón trabajaba, en el año 72, en agosto, la estrenaron, cuando estrenaron Sacco y Vanzetti.

Pero esa película tenía dos errores; el teléfono, está ambientada en mil novecientos treinta y pico y en una escena en el comedor va a hablar por teléfono y disca; y después en una estación, en Tucumán, Ferrocarril Mitre, dice, y en esa época todavía era Central Argentino.

11 de marzo de 2008

Pedro y Mario De Simón en FW

El lunes vino al museo Mario De Simón, que fue jefe de los Talleres Bahía Blanca Noroeste. Con él recorrimos el lugar donde estaba la "colonia" ferroviarias donde él vivio entre los seis y trece años, junto al edificio que ocupa ahora el museo, bajo el Puente La Níña, nos contó sobre los años que trabajó en el Taller Mecánica White, ahi en la vieja usina inglesa, y anduvimos también por la calle Guillermo Torres, el "empedrado", hasta la "colonia" donde vivió con sus padres. Después volvimos al museo, y ahí nos encontramos con Pedro. Los presentamos:

-Mario, él es Pedro Caballero; Pedro, Mario De Simón
- Mucho gusto, dice Pedro y le da la mano. Y enseguida agrega: Yo lo conocí a su padre, don Dante De Simón, Superintendente de Locomotoras, un hombre alto, grandote, con un sobretodo..

Y ahí no más le cuenta la anécdota del mate
De Simón se ríe y le dice: - Si habrá tomado mate mi papá...


- Y le digo más, sigue Pedro, su padre falleció el 8 de abril de 1959.

Y hablan luego un largo rato sobre conocidos comunes -vivos y muertos, locomotoras y sobre los distintos trabajos que hacían en el Galpón y en los talleres BBNO.

6 de marzo de 2008

Transmisión en Mecánica White

La semana pasada fuimos a recorrer la usina inglesa, la que está junto a la entrada de los elevadores, y Pedro vino con nosotros. Cuando nos asomamos a la nave en la que funcionó el Taller Mecánica White del ferrocarril, y vio lo que quedaba del sistema de transmisión que hacía funcionar los motores y las máquinas me contó esto:

Ahí murió un hombre, lo agarro la transmisión, en agosto del 70, Jorge Giobbis, era electricista, estaba cambiando la correa a la transmisión, quedo atrapado. La familia es de White.

Ahí en ese taller se fabricaba el agua destilada para las locomotoras, los matafuegos, y de las otras dependencias del Ferrocarril venían a buscar..., hasta el 93 funcionó, después echaron al personal que quedaba y quedó abandonado y desguazado.

Comidas

Estos días Pedro no andaba muy bien: la comida no le pasaba, sentía acidez y por eso perdió bastante peso. Ayer fue a ver a su doctora de cabecera, empezó a tomar las pastillas que le recetaron y ya hoy a la mañana, cuenta, tomó su desayuno con galletitas y dulce de leche.
Hoy trajo esta foto:

Esta foto es de cuando yo comía en las pensiones; en el año 61 me pelee con mi padrastro, me fui; del 61 al 64 comía en la pensión Juventud de Pascual Mazzeo, en White, en Siches 3857, ahora hay una casa de compra y venta.

En la foto están parados: Francisco Manrique, ferroviario trabajaba en señales y comunicaciones, tenía que andar en los velocípedos, Francisco di Giorgio en los remolcadores vaporeros que eran de la agencia Dodero, el remolcador Lidiador; Hector Perfiglio, en el Ministerio de Obras Públicas, mecánico en el taller, en la Draga; Pascual Mazzeo, el dueño de la pensión. Sentados están Ricardo Simonetti, de la Junta; Francisco Di Giorgio, estudiante, hijo del anterior; yo, Pedro Caballero; Mario Rosales, foguista, era de Patagones; Basilio Alonso, trabajaba en la estación Ingeniero White, y este es el famoso peluquero José Lamas, alias Pepe, 90 años cumplió el otro día, jubilado, ahí anda.

¿y la cabeza que se ve en primer plano?

Salvador Bendigni, murió a los 53 años, trabajaba en el remolcador con el padre.

Después fui a comer a la pensión El Ancla, en calle Guillermo Torres, Salvador Balane el dueño, después cerró, y cambió de oficio y puso un cabaret, El Tiburón. De ahí fui a comer al Caballito Blanco, en Guillermo Torres 3577, ahora está abandonado; antes ese local se llamaba El Colonial, era un tugurio de mala fama, se dice que hay enterrados varios que mataron ahí. A veces comía en lo de Smith y en la pensión de Ramón Morales, en Brown y Plunkett, ahi iba también Pablo Ñanful.


En el 68 falleció mi padrastro y volví con mi mamá y con mi hermano, hasta el 87 que ella se enfermó. Vine a vivir otra vez acá a la colonia, y me encontré con la familia Miranda, y hace veintipico de años que voy a buscar la vianda todos los días, doña Mirta y don Carlos, me atienden muy bien, hago de cuenta que soy de la familia, la misma comida que hacen para ellos la hacen para mí.

Vamos a ver qué me toca hoy, después paso a buscar la comida.

27 de febrero de 2008

Una foto de 1964

Esta foto es del 31 de julio de 1964, 49º aniversario del Club Comercial, y posan en ella los miembros de la Subcomisión de fiestas:


De pie, de izquierda a derecha, Miguel Angel Ramírez, es químico, el padre es maquinista, el maquinista mas viejo de White; Carlos Alberto Gederlinich, falleció a los 45 años; Ernesto Micucci, ex ferroviario, tiene negocio por cuenta propia, hijo de ferroviarios; Edgardo Gil, hijo de maquinista; Juan Carlos Fociano, jubilado; Mario Zuccolo, falleció a los 47 años, era inspector de la playa, falleció de un ataque de presión; Raul Saieg, ferroviario jubilado, trabajaba en la superintendencia y después en control, jefe de oficina; Juan Carlos Callearanzolo, el padre era español, era ferroviario en la Estación Bahía Blanca Sud, en la oficina, ese tambien falleció;así que hay tres finados; y después estoy yo, Pedro Caballero.

Cada uno tenía su apodo:a Zuccolo le decían "viejo patuleco", era una canción, "a donde vas viejo patuleco";a Gederlinich, el "yeye"; a Gil, "el chingolo"; a Callearanzolo, "el gordín"; a Saieg, "el turco"; Ramirez no me acuerdo qué sobrenombre tenía. Y a mí, el "gatambú", me decían a mí, yo los llamaba gatambu a todos, no se de donde lo había sacado el término ese, a lo último me llamaban gatambu a mí también.


- Pedro, sos el único que no tiene corbata...


- No sabía hacer el nudo, así que tenía como veinte moños.

26 de febrero de 2008

Sobre una historia que contó Alberto el profesor que vino con los chicos de la colonia de vacaciones de la Asociación Empleados de Comercio

Ayer Pedro lamentaba no haber llegado a tiempo al museo para escuchar esta historia, corroborar los datos y agregar algunos otros detalles.

Hoy me los contó a mi, y de paso agregó otros episodios semejantes:

- ¿Vos sentiste Pedro la historia esa del maquinista y el carnicero?

- Si, tengo entendido en Saavedra chocaron dos máquinas de vapor, uno de los maquinistas quedó aprisionado en el aparato combinado, y no lo podían sacar; el vapor y el agua lo empezaban a quemar, entonces, vino un carnicero, y con un cuchillo le cortó la pierna, limpita. Por la rodilla le cortaron, si no se iba a morir quemado. Habrá sido en el año 38, es una historia vieja, los maquinistas viejos te la cuentan; yo, en una revista lo leí, de La Fraternidad.

A veces cuando chocaban las máquinas de vapor, como pasó con la que iba a Zapala, en el paso a nivel de Calderón, la locomotora 7002, chocó con un camión cargado con nafta y los maquinistas Jose Miqueley Juan Antonio Rossi, quedaron carbonizados, la máquina ardió toda la noche, entre la nafta del camión, y la temperatura... hasta que no se apagó el fuego no lo pudieron sacar, el maquinista era de White, el sábado 21 de agosto de 1971. La trajeron al galpón después la máquina, sacaron lo que quedó.


Otro: el sábado 13 de enero del 84 en la estación Río colorado entre el 314 que venía para acá de Neuquén y un camión de gas metano o algo de eso, chocaron también, la maquina la dio vuelta para allá, la 9013, una General Motors, el maquinista era Juan Carlos Ramírez de Bahía Blanca, el foguista era un muchacho de Olavaria.

25 de febrero de 2008

Salidas

Hace cuarenta y nueve años, el 25 de febrero, estaba en Pringles, en el 59, había ido a llevar dos locomotoras, me volví en la pasajera; , con la 7100 fui a Pringles, de vuelta, cuarenta y cuatro años atrás, con Stanziani y Sergio Lari, mi socio mecánico; se viajaba mucho, íbamos a buscar máquinas que estaban paradas, por lo general los motores de tracción se rompían, había que gatear de los dos lados, se calzaban los ejes, se traían las ruedas en el aire, se metía un riel entre bastidor y bastidor y con una cadena se ataba el motor de tracción y se separaba la corona del piñón. mandaban una yunta y la traíamos para acá para Bahía, la máquina venía muerta, enganchada, a paso hombre. En esos años se efectuaban muchas salidas, nos pagaban viáticos y días, capaz que en un día te sacabas una semana.

17 de febrero de 2008

En la esquina del Cine Jockey Club

Esta es la esquina de Guillermo Torres y Belgrano, donde estuvo el Cine Jockey Club, donde estuvo la cantina Il Vero Tullio, frente a la entrada de la estación de trenes.
Guillermo Torres y Belgrano - Ingeniero White

Al llegar acá, Pedro vuelve a tener veinte años, se abre paso por entre el corrillo caminando erguido con su traje de domingo, y se apoya contra la pared junto a los muchachos que han salido a la vereda durante el intervalo a campanear a las chicas.

La calle Guillermo Torres, viernes 15 de febrero al mediodía

Tampoco era muy afecto a los bares. Pero en la calle Guillermo Torres había además muchos otros negocios:
El Bar Usandizaga en la esquina, era despacho de bebidas, almacén, de todo un poco, iban los piqueros, toda la gente ahí a jugar a las cartas, y a tomarse una copa; después estaba el almacén de Martínez Hermanos, a lado tienda La Preferida, y otro bar, acá, el Bar Oros, después al lado estaba la peluquería, había una enfermera que se llamaba Nieves, después estaba el famoso bar Bugarini, los pescadores venían de pescar iban a jugar a la pasarella, y al lado estaba el kiosco Lomolino, en la esquina, y la farmacia Guglielmetti, una farmacia tradicional de White, los Perez Fontan vivían arriba, y esta era la calle principal, antes, al lado estaba la famosa sastrería Emilio, donde está el terreno baldío, Emilio Dujorvich, un famoso sastre de White, al lado el restaurante Acevedo, una tienda, tienda Vaira y en la esquina el bar Central.
Calle Guillermo Torres - Ingeniero White
Ahora se para y mira cada una de las fachadas: los negocios no son los mismos, los trabajadores que la recorren al mediodía a la hora del almuerzo, tampoco. Pero él camina por esta calle, describiéndola, pausadamente, como quien se siente dueño de casa.

En el Puente La Niña

Por lo que cuenta Pedro, él nunca fue "piquero". En la época en que cientos de hombres -muchos ferroviarios a contraturno- se juntaban al lado del puente para ir al muelle a descargar cereal, y se peleaban (incluso con armas blancas) por conseguir que el capataz los haga entrar, él volvía del galpón, se cambiaba y se iba al Club Comercial.
Mientras cuenta estas cosas apenas se detiene unos momentos con su bicicleta, señala desde arriba, como subrayando la distancia, el lugar donde estaba la escalera de madera; y luego sigue.
Puente La Niña - Ingeniero White

13 de febrero de 2008

La mano de Zanfardini

Hoy 13 se cumplen justamente 47 años de esta historia que le voy a contar: en el año 59, en el galpón de locomotoras había unas locomotoras Alco, atendidas por mecánicos especializados; habían venido de Rosario, la 4620 era del Ferrocarril Sarmiento, estaban los mecánicos y los eléctricos en el alistamiento, y el mecánico se llamaba Vicente Zanfardini y el ayudante Víctor Peinecura; alistaron la máquina, eran las cuatro menos diez de la mañana, terminaban a las cuatro; entonces Zanfardini dice: andá poné la máquina en marcha, así la dejamos en marcha. Este muchacho va, y este hombre se quedó en la parte de atrás de la locomotora, y en ese instante metió la mano en el soplador de piso, que tiene como una cuchilla, y cuando arrancó le arrancó la mano derecha. Y se salvó de desangrar porque le hicieron un torniquete y lo llevaron al hospital; y lo pasaron a la oficina Petitore, Petitore era el almacén, Petit Store en inglés. Se jubiló, después de 43 años, vivía en la calle Bolivia; yo, cuando iba a Maldonado siempre lo veía, manejaba. Y falleció el año pasado a los 87 años. El único que se debe acordar soy yo.

Esta historia ya Pedro la contó, hace exactamente un año, cuando empezamos con este Archivo.
Pero en ese momento nos asombrábamos de su prolífica memoria, entonces él hacía largas enumeraciones.

Ahora se detiene con mas precisión en el relato: vuelve a contar la misma anécdota, pero nuevos detalles aparecen, como si al recurrir, el recuerdo fuera adquiriendo, en cada vuelta, mayor espesor.

No es que Pedro ahora recuerde más o mejor que antes: ahora es diferente, tiene otro ritmo la urgencia de la escucha; es en el margen de esa disponibilidad que él despliega su memoria.